Un domingo cualquiera, una familia llegó a nuestra congregación. Los noté algo inquietos observando el entorno y murmurando entre ellos. Al acercarme, manifestaron su admiración por el recinto y expresaron, más o menos, la siguiente frase: “ Pastor, qué bonita iglesia tiene”. Sonreí tímidamente y les compartí la heroica historia de cómo Dios nos trajo hasta este lugar. La conversación giró en torno a muebles, sillas, luces, esfuerzos humanos, milagros financieros, sin el cual nada de esto habría sido posible. Al final, por supuesto, dije: “Dios ha sido bueno y nos ha permitido tener una iglesia muy bonita”. Pero, Cuántas veces los esfuerzos pastorales se han canalizado en edificar grandes monumentos al punto que todo plan, proyecto, visión e incluso muchas de las predicaciones emitidas desde el púlpito han buscado motivar a la feligresía a construirla "super iglesia" para Dios, el mejor templo posible. ¿Es malo entonces desear no solo un espacio, sino un auditorio...
E n esta oportunidad quiero hacer un análisis del tipo de religión que busca y promueve la humanidad caída y el camino del evangelio según Cristo. Solo hay dos religiones en el mundo, una es la religión del hombre y la otra los caminos de Dios. Deseo hacer comprender que la religión humana no tiene como fin ni objetivo la eternidad, en cambio el camino de Cristo lleva a la salvación.Para estos fines basaré mi reflexión en dos pasajes Filipenses 3:18-20; Juan 6:68 El evangelio de Juan fue escrito para debatir las posturas gnósticas y presentar al Dios hecho hombre, Jesús el Cristo. El contexto de del capítulo 6 de Juan gira en torno a los alimentos (comida), a ese elemento indispensable y necesario para el ser humano. En medio del debate algunos de los discípulos de Cristo llevan el asunto hasta el mismo Moisés, pero magistralmente Cristo desvanece con su argumentación sus erradas creencias de la religión humana. La narración del pasaje nos describe de mane...