Robert Johnson, conocido como el “Rey del Blues”; Fausto, protagonista de una célebre obra de Goethe; Niccolò Paganini, virtuoso del violín; y Giuseppe Tartini, compositor de la famosa sonata El Trino del Diablo, son solo algunos nombres dentro de una extensa lista de personajes de quienes se dice que vendieron su alma al diablo. En el lenguaje coloquial, la expresión “vender el alma al diablo” se entiende como el acto de ceder los propios derechos y el destino eterno a Satanás, a cambio de beneficios terrenales como fama, poder, riquezas o gloria pasajera. De acuerdo con el análisis de Google Ngram Viewer —una herramienta que permite medir la frecuencia de uso de palabras y frases en millones de libros digitalizados a lo largo de los siglos—, la expresión “vender el alma al diablo” alcanzó su mayor auge en el siglo XX, especialmente hacia el año 2000, aunque su origen histórico es mucho más antiguo. Ahora bien, ¿Qué tan cierto puede llegar a ser que una persona le venda su alm...
Hay una palabra que ha retumbado en mi cabeza estos días: Immanuel. En ocasiones pensamos que la venida del Niño Dios fue un mero acontecimiento ocurrido en algún lugar del Medio Oriente, y repetimos incansablemente la frase “vino a salvarnos” , aunque muchas veces no entendemos ni comprendemos la magnitud de esa llegada. La verdad es que, aunque estemos rodeados de familia, de algunos o muchos amigos, y de montones de objetos que adquirimos intentando suplir una necesidad interna, la realidad es que en nuestro interior habita una soledad impactante e inexplicable. ¿Lo has experimentado? Esa soledad obedece precisamente a nuestra separación del Creador, causada por nuestra voluntaria desobediencia a Sus mandamientos. Esto produjo una ruptura en la relación más fundamental que Dios quiso entablar con Sus criaturas. En tiempos antiguos, el profeta Isaías anunció que llegaría el día en que Dios estaría con Su pueblo (Is 7:14). Años más tarde, esta profecía tendría su cumplimiento, y ...