Cuando hablamos de fracturas al interior del ministerio pastoral, rápidamente las asociamos a faltas inmorales como la fornicación, el adulterio, y todos los pecados relacionados. Por otro lado, también se asocia al tema financiero, aludiendo a fallas graves en la administración de los recursos, desvío y malversación de fondos, e incluso al mismo hurto. Resulta inquietante descubrir que la integridad externa no lo es todo; hay líderes con una conducta ministerial y financiera ejemplar que, sin embargo, albergan faltas devastadoras al interior de su hogar. ¿Qué fisuras son estas que, a pesar de su sutileza, logran herir tan profundamente al cuerpo de Cristo? Antes de profundizar en nuestro asunto, detengámonos a reflexionar: Qué impulsa a un líder religioso a caer en estos abismos, a menudo sin percibir el daño devastador que causa tanto en la intimidad de su hogar como en el seno de su congregación. Las películas Not Okay (2022), Ingrid Goes West (2017) y Nerve (2016) nos sirven c...
Robert Johnson, conocido como el “Rey del Blues”; Fausto, protagonista de una célebre obra de Goethe; Niccolò Paganini, virtuoso del violín; y Giuseppe Tartini, compositor de la famosa sonata El Trino del Diablo, son solo algunos nombres dentro de una extensa lista de personajes de quienes se dice que vendieron su alma al diablo. En el lenguaje coloquial, la expresión “vender el alma al diablo” se entiende como el acto de ceder los propios derechos y el destino eterno a Satanás, a cambio de beneficios terrenales como fama, poder, riquezas o gloria pasajera. De acuerdo con el análisis de Google Ngram Viewer —una herramienta que permite medir la frecuencia de uso de palabras y frases en millones de libros digitalizados a lo largo de los siglos—, la expresión “vender el alma al diablo” alcanzó su mayor auge en el siglo XX, especialmente hacia el año 2000, aunque su origen histórico es mucho más antiguo. Ahora bien, ¿Qué tan cierto puede llegar a ser que una persona le venda su alm...