Lucas 4:6 (RV95) “Le dijo el diablo: —A ti te daré todo el poder de estos reinos y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada y a quien quiero la doy.”
(DHH) “le dijo: —Yo te daré todoeste poder y la grandeza de estos países. Porque yo lo he recibido, y se lo daré al que quiera dárselo.”
(TLA) “y le dijo: —Todos
estos países me los dieron a mí, y puedo dárselos a quien yo quiera.”
El pasaje relata el momento en que Jesús es llevado por el Espíritu al desierto y es tentado en tres oportunidades por el Diablo. En una de esas tentaciones, la Escritura nos cuenta que Jesús es llevado a un monte muy alto, donde el Diablo le muestra todos los reinos de la tierra con su poder y con su gloria.
En este pasaje hay dos aspectos de mucha
importancia que deben ser tenidos en cuenta.
Primero, Satanás
expresó: “porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy”. Es
decir: alguien le entregó a Satanás los reinos del mundo. ¿Quién se los
entregó y por qué? Además, la Escritura relata que él tiene la autoridad de
repartirlos a quien quiera.
El segundo aspecto es igual de
intrigante: Jesús no lo desmiente ni lo contradice. ¿Por qué?
De esto trataremos en esta oportunidad. Quiero
que juntos comprendamos que el gobierno humano fue rechazado por Adán y
entregado al Diablo; que los gobiernos del mundo son dirigidos y controlados
por él, pero que en un momento de la historia serán retomados por Cristo.
1. ¿Quién fue puesto
como gobernante de los reinos de la tierra?
Para responder esta
pregunta tenemos que regresar al principio, al momento mismo de la creación.
Leemos en Génesis 1:26 (RV60):
“Entonces
dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree
en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la
tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.”
Y dos versículos más
adelante, en Génesis 1:28 (RV60):
“Y los
bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla,
y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las
bestias que se mueven sobre la tierra.”
El mandato no se queda
solo en señorear. En Génesis 2:15 dice: “Tomó, pues, Jehová Dios al
hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase”
(es decir, para que lo custodiara).
Incluso después del
diluvio, Dios renueva ese encargo con Noé y sus hijos. Génesis 9:1-2: “Bendijo
Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la
tierra. El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra,
y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en
todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados.”
Y el salmista lo resume
de esta manera en el Salmo 115:16: “Los cielos son los cielos de
Jehová; Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.”
Adán y Eva recibieron
lo que en teología se le llama la mayordomía o el mandato cultural.
Dios es el Rey del universo (Sal 103:19; 1 Cr 29:11-12; Hch 17:24; Sal 24:1),
y ellos fueron puestos como co-regentes de Dios. Sobre ellos fue entregada la
responsabilidad de administrar y de gobernar la tierra.
2. Adán declinó de su
autoridad y la entregó a Satanás
Adán recibió
directamente de Dios la autoridad delegada para gobernar. Adán y Eva lo tenían
claro, ¡plenamente claro! Un ejemplo de esto es que a Adán se le dio la
autoridad para ponerle nombre a las especies animales (Gn 2:20).
¿Cómo
sabemos que Adán entregó la autoridad?
El hombre obedece, en
primera instancia, a su Señor. Mientras Adán y Eva se mantuvieron en sujeción a
la voz de Dios, Él se manifestaba a ellos como el Rey, y todo iba según lo
acordado. Pero en el momento en que Adán, de manera consciente y voluntaria,
obedece la voz de Satanás —quien había engañado a Eva—, lo hace su nuevo amo.
Implícitamente, Adán
cambió de amo. Le entregó la autoridad recibida al adversario, haciéndolo ahora
el gobernante; y este no desaprovechó la oportunidad de tomar el poder que
siempre quiso.
La Escritura lo explica
con toda claridad. Romanos 6:16: “¿No sabéis que si os sometéis a
alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis,
sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia?”
Y también 2 Pedro
2:19b: “…porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que
lo venció.”
a. ¿Qué le fue entregado a Satanás?
El poder y la gloria de
los reinos. Adán, al repudiar su reinado, le cedió a Satanás la autoridad y la
gloria de todos los países. Ahora bien, ¿qué implicaciones tiene el uso de la
palabra reinos?
La palabra reino
(Strong G932) es en griego basileia (βασιλεία), y se traduce
principalmente como «reino», «soberanía» o «dominio». Aparece en el versículo
anterior, Lucas 4:5, cuando el diablo le muestra a Jesús «todos los reinos
de la tierra». En Lucas 4:6, el manuscrito griego utiliza un pronombre
para referirse a ellos: «Te daré el poder y la gloria de ellos».
En el contexto bíblico
del Nuevo Testamento, el significado de reino va mucho más allá de un
territorio geográfico con fronteras físicas. Se divide principalmente en tres
aspectos:
1.
El derecho a gobernar (soberanía y autoridad). Antes que un lugar, basileia
define el poder real, la dignidad, la autoridad y el derecho de un rey a
gobernar. Cuando el Nuevo Testamento habla del “Reino de Dios”, a menudo se
refiere al hecho de que Dios está reinando activamente, ejerciendo su
soberanía en el corazón y en la vida de las personas.
2.
El territorio o ámbito del reino. Se refiere al área,
dominio o súbditos sobre los cuales reina un soberano. En el pasaje que estamos
estudiando (Lucas 4:5-6) se usa en plural para describir los imperios
políticos y mundanos de la tierra, los cuales poseen su propio poder, su
propia gloria y sus límites geográficos visibles.
3.
El Reino mesiánico o escatológico. En las enseñanzas de
Jesús, basileia describe el Reino de Dios como una realidad espiritual
presente —que ya ha comenzado entre los creyentes— y, al mismo tiempo, como una
promesa futura que se manifestará con la consumación del fin de los tiempos.
b. En este reino
usurpado existe una autoridad perversa delegada
Satanás expresa otra verdad,
la cual Jesús tampoco contradice: “…y a quien quiero la doy”. El reino
maligno de Satanás es repartido entre todas aquellas personas ávidas de poder,
de control, de señorío; personas autoritarias. Dentro de este grupo caben
especialmente los políticos, los artistas, los influencers e incluso los
líderes religiosos.
3. Títulos mencionados
en la Biblia sobre Satanás
La Biblia utiliza
títulos muy específicos para Satanás que reflejan directamente el nivel de
poder, influencia y autoridad legal que adquirió sobre la humanidad y sobre el
sistema terrenal tras la caída en el Edén. Estos nombres no son simples
calificativos, sino descripciones de su rango espiritual en el orden mundial
actual.
a. Príncipe de este mundo (Arjón)
En el griego original,
la palabra utilizada es Arjón, que significa gobernante, magistrado o
líder con autoridad legal. Jesús mismo le otorga este título tres veces,
reconociendo el peso de su dominio sobre el sistema global alejado de Dios:
•
Juan 12:31 “Ahora es el juicio
de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.”
•
Juan 14:30 “No hablaré ya
mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él no
tiene nada en mí.”
•
Juan 16:11 “Y de juicio, por
cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.”
b. El dios de este
siglo / de este mundo (Theos)
Este es uno de los
títulos más impactantes. El apóstol Pablo utiliza la palabra Theos
(dios) para mostrar que, para aquellos que rechazan al Creador, Satanás opera
como su máxima autoridad espiritual: dicta la moral, las filosofías y ciega su
percepción de la verdad.
•
2 Corintios 4:4 “…en los cuales el
dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les
resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen
de Dios.”
c. El príncipe de la potestad del
aire
Este título
describe su autoridad geográfica y estructural en las regiones celestes, o la
atmósfera espiritual que rodea la tierra. Define su capacidad para influir en
la cultura y en las corrientes de pensamiento, y para operar de manera
invisible sobre la conducta humana.
•
Efesios 2:2 “…en los
cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo,
conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en
los hijos de desobediencia…”
d. El gran dragón
y la serpiente antigua
En el libro
de Apocalipsis se combinan sus títulos históricos para mostrar la escala de su
autoridad política y religiosa al final de los tiempos. El término “dragón” en
la profecía bíblica siempre está ligado a imperios, a monstruos políticos y a
un poder destructivo a escala mundial que engaña a las naciones.
•
Apocalipsis 12:9 “Y fue
lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y
Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus
ángeles fueron arrojados con él.”
•
Apocalipsis 20:2 “Y
prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató
por mil años…”
e. Beelzebú, el príncipe de los demonios
Este título
—derivado de deidades filisteas asociadas con el control de las plagas y la
inmundicia— denota su autoridad de mando sobre una jerarquía organizada de
seres espirituales caídos. Los fariseos reconocían que los demonios menores se
alineaban bajo su estructura de poder.
•
Mateo 12:24 “Mas los
fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú,
príncipe de los demonios.”
4. ¿Tiene Satanás un
poder descontrolado o ilimitado?
La Biblia es categórica
al mostrar que, aunque Satanás ostenta títulos de autoridad en este siglo, su
poder no es absoluto ni autónomo; está bajo el estricto límite, control y
soberanía de Dios. Él no es el opuesto equivalente de Dios (dualismo), sino
una criatura caída que solo puede operar dentro del perímetro exacto que el
Creador le permite.
a. El perímetro de
acción: los límites en el libro de Job
En este libro se abre
una ventana al mundo espiritual, donde se evidencia que Satanás tiene que
presentarse ante Dios, dar cuenta de sus actos y pedir autorización antes de
tocar las posesiones o el cuerpo de un siervo del Altísimo.
•
Job 1:12 (límite sobre sus
bienes, pero no sobre su cuerpo): «Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo
lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió
Satanás de delante de Jehová.»
•
Job 2:6 (límite sobre su
salud, pero con orden de preservar su vida): «Y Jehová dijo a Satanás: He
aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.»
b. El filtro divino en
la tentación y la prueba
El Nuevo Testamento
asegura que Dios interviene directamente regulando la intensidad de los ataques
espirituales, de modo que ninguna fuerza del enemigo supere la capacidad de
resistencia del creyente.
•
1 Corintios 10:13 “No os ha
sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no
os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también
juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”
•
Lucas 22:31-32 (el enemigo debe pedir
permiso para zarandear): “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás
os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que
tu fe no falte…”
c. El límite
territorial y la restricción total (el trigo y la cizaña)
Dios mantiene un cerco
de protección en la historia humana para que el mal no destruya el propósito
redentor antes de tiempo. Además, la presencia del Espíritu Santo actúa hoy
como un freno activo contra la manifestación total del misterio de la
iniquidad.
•
2 Tesalonicenses 2:6-7 “Y ahora vosotros
sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.
Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; solo que hay quien al
presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.”
d. El sello del
destino final y el límite de tiempo
La autoridad de Satanás
tiene una fecha de caducidad escrita. Saber que su tiempo es corto y que sus
días están contados opera como el límite definitivo a su influencia en el
cosmos.
•
Apocalipsis 12:12 (límite temporal
estricto): “…¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo
ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.”
•
Apocalipsis 20:1-3 (límite físico e
histórico absoluto): “Vi un ángel que descendía del cielo… Y prendió al
dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil
años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para
que no engañase más a las naciones…”
5. El hijo de Dios
frente al reino y el poder de Satanás
a. Debe entender que
vive en un mundo dominado, controlado y manipulado por las huestes de maldad,
que controlan a las personas
Juan
17:14-17 “Yo les he dado tu
palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy
del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No
son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu
palabra es verdad.”
2 Corintios
10:3 “Pues aunque
andamos en la carne, no militamos según la carne.”
b. Los hijos de Dios
ahora tienen un reino espiritual
Juan 8:23 “…yo soy de arriba;
vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.”
Filipenses
3:20 “Mas nuestra
ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor
Jesucristo.”
c. Mi reino no es de este mundo
Juan 18:36 “Respondió Jesús:
Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores
pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de
aquí.”
d. El hijo de Dios
no puede gobernar un mundo caído, porque las cosas del Reino le son locura
1 Corintios
2:14-15 “Pero el hombre
natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son
locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En
cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.”
Ahora entendemos por
qué Jesús no desmintió al Diablo en el desierto: los reinos de este mundo sí le
fueron entregados, porque Adán, al obedecerle, le cedió la autoridad que había
recibido de Dios. Sin embargo, ese poder no es absoluto, tiene límites y tiene
una fecha de caducidad. Mientras tanto, tú y yo vivimos en este mundo sin ser
de este mundo, porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también
esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, quien en un momento de la historia
retomará los reinos que hoy gobierna el adversario.
Josué D. Aya
Ps. CRC Kennedy
#ElPasDanny
Gracias por tomarte
unos minutos y llegar hasta aquí. Si este escrito fue de bendición para tu
vida, déjame un comentario y compártelo.
Referencias
sobre basileia (Strong G932): Wednesday in the Word · Bill Mounce, Greek
Dictionary · Biblia Paralela, Lucas
4

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