Hay una palabra que ha retumbado en mi cabeza estos días: Immanuel. En ocasiones pensamos que la venida del Niño Dios fue un mero acontecimiento ocurrido en algún lugar del Medio Oriente, y repetimos incansablemente la frase “vino a salvarnos” , aunque muchas veces no entendemos ni comprendemos la magnitud de esa llegada. La verdad es que, aunque estemos rodeados de familia, de algunos o muchos amigos, y de montones de objetos que adquirimos intentando suplir una necesidad interna, la realidad es que en nuestro interior habita una soledad impactante e inexplicable. ¿Lo has experimentado? Esa soledad obedece precisamente a nuestra separación del Creador, causada por nuestra voluntaria desobediencia a Sus mandamientos. Esto produjo una ruptura en la relación más fundamental que Dios quiso entablar con Sus criaturas. En tiempos antiguos, el profeta Isaías anunció que llegaría el día en que Dios estaría con Su pueblo (Is 7:14). Años más tarde, esta profecía tendría su cumplimiento, y ...
Un espacio para crecer y meditar en la sabiduría de la palabra de Dios.